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Cinco escritoras en conquista de los niños

Propuestas. Olenka Zimmermann, Erika Stockholm, Alejandra Valverde, Cecilia Zero y Karina Valdeos confiesan qué escribir para los pequeños sin caer en el facilismo y las historias ñoñas.

lunes 14 de mayo de 2018

Zimmermann ha publicado Octavia y su Vía Láctea. Narra los apuros de Octavia porque su vaca, Vía Láctea, ha sido secuestrada por unos villanos. Para ella, escribir para niños es “contarles la verdad de una manera más entretenida: que la ficción y fantasía no abrume una verdad y que la misma no sea un plomazo aburrido tampoco”.

“Simplemente, no escribiendo historias ñoñas. Los niños son más listos que los adultos, pensar que son bobos es un gran error. Ellos solo tienen otro tipo de prioridades y motivaciones”, comenta.

Erika Stockholm, autora de Luna de miel en la Bombonera, en donde la Bombonera es un lugar y allí se reúnen todos los dulces. Allí va a realizarse una boda, donde los postres son los invitados, ocurre un hecho inesperado.

Para Stockholm, “la literatura infantil es tan difícil y tan importante como cualquier otro tipo de literatura. Inclusive tenemos un desafío extra: los niños no tienen un vocabulario muy extenso. ¿Cómo escribir algo de calidad y que encima entiendan con su limitado vocabulario?”

Con respecto a no aburrir a los niños, sobre todo con un lenguaje afectado, ñoño, señala que “los niños son niños pero no tontos. Busca una historia interesante, con acción, con objetivos, con conflicto real, aprovecha la fantasía que los niños la entienden mejor que nosotros. Y sobre todo en los diálogos debemos recordar que los niños deben hablar como niños y el autor tiene que saber cuál es su lugar, evitar imitar a un niño”.

Stockholm propiamente se tropieza con las historias que escribe.

“No necesito un motivo para escribir. Me siento y lo hago, o camino y lo hago. Me grabo en el celular mientras paseo y guardo todas las ideas absurdas que se me cruzan en el camino. Escribir es mi oficio”, confiesa.

Para Alejandra Valverde, autora de Mi amiga la momia, en la que dos niños descubren una momia prehispánica y la hacen su amiga, piensa que “lo más complejo de escribir para niños es dejar que la imaginación sea lo más importante al crear una historia. En mi caso tuve que dejar de lado la manera científica de escribir (rodeada de fechas, datos, fuentes bibliográficas) para dar espacio al desarrollo de una trama que contará un hecho arqueológicamente comprobado de manera amena y entretenida.

Saltar ese peligro de entramparse con un lenguaje imitativo, Valverde dice que es necesario “entender qué es llamativo para los chicos de ahora para así llegar más fácilmente a ‘engancharlos’ con una historia”.

Afirma que “este libro fue escrito para que los niños comprendan el significado de los bienes culturales y valoren el pasado arqueológico peruano. Nosotros los que hacemos ciencia dejamos de lado nuestra función educadora y nos limitamos a escribir pensando en la comunidad científica especializada. Considero que esta es también nuestra función, llegar a todos los sectores de la población para que sean ellos quienes estén interesados en conocer más sobre la historia del país”.

Cecilia Zero, que ha publicado un libro de miedo, El club de las historias espeluznantes, considera que el desafío de escribir para niños tiene sus bemoles.

“El tiempo que toma la investigación de un tema. Las editoriales con las que trabajo siempre me piden que sustente la información que estoy dando. Además, cada editorial tiene distintos criterios para trabajar sus publicaciones y hay que cumplir con lo que exigen. Cada proyecto editorial es distinto, pero tienen en común el tiempo que se emplea para una exhaustiva investigación. El escritor no solo utiliza la investigación para escribir, sino para dar entrevistas y exponer a sus lectores.

–¿Qué hacer para evitar las historias ñoñas?

–Desarrollar un tema interesante e investigar mucho para tener un abanico de herramientas que agilicen el texto. Hay que trabajar la tensión de la historia con personajes definidos. Los niños de esta nueva generación son más despiertos y preguntones, lo cual obliga al escritor a darles una historia bien estructurada. Los millennials ya no se conforman con historias simples, exigen tramas que capturen su atención, de lo contrario se aburren.

Karina Valdeos, autora de Bartolo y Viringo, cuento musicalizado por Miss Rosi, es la historia de un pelícano y un perrito peruano que luchan contra la contaminación ambiental.

Para Valdeos, “el mayor desafío es lograr transmitir mi mensaje y de esta forma enganchar a los niños para que se identifiquen de alguna manera con la historia".

Sobre cómo evitar la ñoñería, ella afirma que “cuando escribes para niños debes dejar siempre una enseñanza, apoyarte en una o más virtudes hará que la historia no solo entretenga al niño, sino que, además, estaremos brindando una herramienta de apoyo para su formación integral”.

Así piensan estas cinco escritoras que buscan atrapar el inconquistable corazón de los niños.

Fuente: https://larepublica.pe/cultural/1241789-cinco-escritoras-conquistade-ninos

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